La Consejería de Coordinación y Medio Ambiente está a punto de adjudicar el contrato para el control de las gaviotas patiamarillas con el objetivo de reducir esta especie, ya que está acabando con otras protegidas de la ciudad. Este contrato, que cuenta con un presupuesto de 80.000 euros al año, tiene una duración de cuatro años e incluye la realización de un censo de otras especies.

Manuel Ángel Quevedo ha detallado que en lugar de retirar los huevos, lo que se hace para controlar esta especie es echarle parafina para que no lleguen a termino y las gaviotas puedan seguir incubándolos sin poner más.

El pliego del nuevo contrato incluye el censo de estas aves y de otras especies, como las palomas o las gaviotas de pico rojo. Por lo que respecta a estas últimas, el consejero ha avanzado que se está redactando un plan de conservación donde se recogerán las medidas a adoptar para garantizar la continuidad de esta especie protegida.

Quevedo ha recordado también que en estos cuatro años se ha aprobado por unanimidad en la Asamblea el Reglamento de Aves, una normativa que no estaba obligada a desarrollar la Ciudad Autónoma pero que ha llevado a cabo adaptarse a las directrices europeas.

Vía Cope Melilla