La Autoridad Portuaria está reforzando el vallado de seguridad en la zona de control de embarque de vehículos en los muelles Ribera I y II con el objetivo de reducir el número de intrusiones en el puerto. Y es que, tras blindar el espaldón del puerto, las entradas se han registrado en esta zona, llegando a contabilizar 2.444 en diciembre, cifra que ha bajado en un 50 por ciento en el primer mes de obras.

Miguel Marín ha recordado hoy que en enero de 2018 se registraron 3.122 intrusiones, el 90 por ciento por el espaldón del puerto. Ante esta situación, la Autoridad Portuaria decidió ejecutar un plan de actuación en dos fases para acabar con este problema. Sellada la entrada por esta zona, las intrusiones se han trasladado a los muelles Ribera I y II, donde se está recreciendo ahora el vallado.

El presidente de la Autoridad Portuaria está convencido de que cuando terminen los trabajos a principios de marzo se habrá blindado el puerto por completo. Las obras, que tienen un plazo de ejecución de cinco meses, tienen un coste de algo más de 84.000 euros y se desarrollan en tres tramos. El resultado será un doble vallado de 200 metros lineales con una valla de 2,5 metros coronada con alambre espinos y otra de cuatro metros con concertina.

En el primer tramo se actúa sobre un vallado de 120 metros lineales de dos metros de altura coronado de espinos para recrecerlo hasta los 4 metros y ponerle concertina. En el segundo tramo, de 80 metros, se eleva también la altura de la segunda valla a los 4 metros y se refuerza con concertina. El último tramo, de 150 metros, es una valla de 3 metros de alto en la que se sustituye el alambre de espinos por las cuchillas.

Vía Cope Melilla