Ciudadanos ha asegurado durante el Pleno de Control  que el Gobierno sabía que la oferta de cero euros por el contrato marítimo era “temeraria”, ya que la empresa que se hizo con ella “arrastra una deuda” de 127 millones de euros. El Gobierno, asegura Luis Escobar, sabía lo que tenía que hacer, pero no lo hizo.

El diputado de Ciudadanos le ha pedido una aclaración al Gobierno, ya que con los datos que se tenían, dice había razones “suficientemente poderosas” como para “frenar” esa adjudicación. En vez de eso, continúa Escobar, se “sacó pecho” diciendo que “sabían lo que tenían que hacer” aunque el tiempo ha demostrado lo contrario. Y más, continúa, tras la compra de Trasmediterránea por parte de Armas.

El consejero de Economía, Empleo y Administraciones Públicas, Daniel Conesa, le ha aclarado a Escobar que las competencias de las comunicaciones marítimas y aéreas son del Gobierno central. Además, le recuerda que el Gobierno de la ciudad ha mostrado su malestar por la “baja de calidad” que ha sufrido la línea Melilla-Motril y que está hablando con la naviera FRS para que las condiciones de calidad vuelvan a ser “similares”.

Por su parte Escobar ha acusado al Gobierno de “no mover un dedo”, exceptuando alguna queja por redes sociales de Miguel Marín, ya que “no están acostumbrados a coger este tipo de barcos”. Las condiciones del nuevo buque, asegura, “son desastrosas” y así lo han manifestado los viajeros, que se quejan, incluso, de chinches, por lo que le pide al Gobierno “que tome nota”.

En su respuesta, el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, ha asegurado que en un concurso público “puede presentarse quien quiera” al tratarse de un país libre. Recuerda además, que el Gobierno de la ciudad no tiene “nada que ver”, ya que su única función es velar por que se cumpla el contrato, de lo que se encargan los “profesionales y funcionarios que están en el puerto”.

Vía Cope Melilla