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De Cablemel y la guerra abierta en el PSME-PSOE

Por Alberto Benzaquén

Que cierre sus puertas un medio de comunicación nunca es una buena señal. Ni lo es para la libertad de expresión, ni lo es por supuesto, para sus trabajadores.

Más allá de la línea editorial que haya podido tener Cablemel Televisión, o que ésta haya sido más o menos compartida por una parte más o menos importante de la ciudadanía melillense, lo verdaderamente importante que es en su andadura ese medio aportó un punto de vista diferente de determinas cuestiones a la sociedad melillense. Y eso es de justicia ponerlo en valor.

Personalmente pasé buenos momentos cuando trabajé en ese medio. Y siempre lo he dicho y siempre lo diré, tengo un profundo sentido del agradecimiento hacia Gustavo Cabanillas, propietario de se medio, porque me dio la oportunidad de ser en gran medida, quien uno es en esta ciudad y en los medios de comunicación de esta ciudad. Cierto es que las cosas no acabaron de la mejor manera de las posibles, pero creo que es de bien nacidos ser agradecidos.

De igual modo, guardo gratos recuerdos de algunos de sus trabajadores con los que compartí horas y horas de esfuerzo y diversión, y que hoy ya no están en esa empresa por múltiples y diversas razones, que ahora no vienen al caso enumerar. Hombres y mujeres que también, en su día y en su momento, hicieron grandes cosas en ese grupo de comunicación que tras la presentación de un ERE hace unos días en la Delegación del Gobierno, está llamado a cerrar sus puertas.

En lo que no estoy para nada de acuerdo es en que Cablemel Televisión y el resto de medios de ese grupo cierren por culpa de su propietario Gustavo Cabanillas. Ni por eso, ni por su descenso de no sé qué subvención pública. A Cablemel se lo ha cargado su último director, Jaime Villegas. Un egoísta egocentrista que lo único que ha hecho ha sido torpedear todo lo bueno que se ha hecho en esa casa durante muchos años.

Un mediocre que veía fantasmas por todos lados, cada vez que algún profesional de esa casa hacía las cosas bien y temía porque salieran a la luz sus múltiples carencias. El, y nadie más, sembrando permanentemente la semilla de la discordia, malmetiendo entre unos y otros, ha sido el que se ha cargado Cablemel Televisión. Lo digo así de claro, porque así ha sido, conmigo y con todo aquel que ha demostrado hacer un trabajo mucho mejor que el suyo.

Al final, el peloteo y el buscarse un puesto de trabajo de por vida en ese grupo empresarial, sólo ha servido para que muchos y buenos profesionales de los medios de comunicación se hayan quedado sin trabajo, con tal de que él salvase el suyo. Y miren por donde, ahora es él quien se queda sin trabajo por haber hecho todo lo que ha hecho.

Sinceramente, no lo siento por él. Lo siento por esos buenos profesionales de Cablemel Televisión y lo siento por el propio Gustavo Cabanillas que al final, no ha sido más que otra víctima del ego y la desmedida soberbia del señor Villegas.

Y hecha esta despedida, deseándoles la mejor de las suertes del mundo a todos esos trabajadores que se quedan sin empleo, quisiera preguntarle un par de cosas a los señores y señoras de la Comisión Gestora del Partido Socialista de Melilla. Señores y señoras obsesionados ahora con no sé qué clase de grabaciones, y enfadadísimos porque haya en Melilla quienes apoyan la candidatura de Susana Díaz a la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español.

La primera de las cuestiones, es qué tienen que temer que se les grabe en alguna reunión de esa Gestora o de algún órgano del Partido Socialista de Melilla, si acaso es verdad que se les graba.

Miren, yo me pongo aquí delante de ustedes y digo lo que tengo que decir, y anda que no será fácil grabarme. Pero como no tengo nada que esconder en lo que digo, pues como que no me preocupa nada que me graben. ¿Acaso este nuevo gurú económico del Partido Socialista de Melilla tan obsesionado con las grabaciones, tiene algo que esconder de aquello que dice?

Si de verdad lo que dice es coherente, verdad, transparente y honesto, ¿qué preocupación tiene? Es más, es que estoy convencido que todo lo que se habla en el seno del Partido Socialista de Melilla es honesto y transparente. Entonces, ¿para qué y por qué tantos miedos? ¿Miedo a qué y a quién?

Ah, y ya para su tranquilidad, para que descanse en estos días próximos de Semana Santa y se relaje viendo las procesiones o una preciosa playa de Melilla o de fuera de estas tierras. Tranquilo, señor gurú, que lo yo haya oído o dejado de oír, lo que tenga o lo que deje de tener, no es lo más importante en estos momentos en el Partido Socialista de Melilla. Lo importante debe ser enderezar el rumbo de un partido que va a la deriva, desde que los tecnócratas se hicieron con las riendas de esa histórica formación política.

En cuanto a las luchas intestinas en ese mismo Partido Socialista de Melilla a la hora de apoyar a Pedro Sánchez, Susana Díaz o Patxi López, me da que las cosas ya no están tan claras a favor de Sánchez. No lo están por mucho que la Gestora de este partido en Melilla esté haciendo todos los esfuerzos habidos y por haber para ello.

Cierto es, y hay que reconocerlo así, que las posibilidades de que en Melilla sea la candidatura de Pedro Sánchez la que más votos obtenga,  es una realidad que no se puede negar. Pero no es menos cierto que en el último Congreso Regional todos daban por ganador a Gregorio Escobar frente a Amín Azmani, y de no ser por la presión ejercida desde la Unión General de Trabajadores, probablemente ese Congreso lo habría ganado Azmani.

Por tanto, mejor será que alguna no lance tantas campanas al vuelo y con tanta antelación, no sea que al final se descuelgue esa misma campana y acabe golpeándole en la cabeza. Que aunque a día de hoy sea complicado, es algo que perfectamente puede suceder.

Hoy por hoy, a más de un mes de esa elección, está claro que la candidatura de Pedro Sánchez podría estar 15 puntos por encima de la de Susana Díaz en Melilla. De los más o menos 300 militantes que hay con derecho a voto, podría decirse que un 65% podrían votar a esa candidatura. Pero esto no ha hecho más que empezar y Susana Díaz, que parece que lo hará, aún no ha venido a Melilla. Queda mucho por jugarse y el resultado a mi se me antoja como muy ajustado.

Tal y como están las cosas ahora mismo en el seno del Partido Socialista, creo que no ganará nadie, sino que perderán todos. Lo harán, unos, los que mandan en la actualidad por intransigentes y otros, los que aspiran a mandar, por impulsivos. Y de verdad es una pena. Es una pena que un partido tan histórico y que tantas cosas ha hecho en y por Melilla, esté atravesando en estos momentos por la peor situación de tosa su historia.

Allá ellos. Ellos son lo que mandan en ese partido, y ellos solitos, sin ayuda de nadie, son los que se están matando vivos en unas primarias, en la que al final, y de eso no le cabe duda a casi nadie, acabará ganando Susana Díaz hasta convertirse en la nueva Secretaria General del Partido Socialista.

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