De Imbroda y los que corren tras el éxito

14/12/2016

Cantaba Joan Manuel Serrat aquello de “A usted que corre tras el éxito, ejecutivo de película”. Y de verdad, ¿cuántos y cuántos ejecutivos de esos de película hemos tenido en Melilla? ¿Cuántos y cuántos actores de toda índole hablando de las ratios, de los colegios, de la falta de infraestructuras educativas, etc, etc?

¿Y todo para qué? ¿Para salir en la foto? ¿Para ocupar centímetros en las páginas de los periódicos? ¿Para tener minutos de gloria en radios y televisiones? ¿Para seguir liberados sindicalmente, no trabajar y seguir cobrando?

De verdad, ¿cuántos hombres de esos agresivos y enérgicos, a los que se refería Serrat, hemos tenido por estas tierras en los últimos años hablando de ratios y de centros educativos? Todos ellos juntos y de la mano, ¿qué han hecho? Sí, porque claro, llega un momento en la vida en el que además de saberse de esas ambiciones políticas de los que corren tras el éxito, ¿qué es de verdad lo que hay?

¿Y qué nos encontramos? La nada más total y absoluta. El fiasco o el chasco más grande de cuantos se pueden obtener. Vamos, como diría un castizo, al final en todos estos no han sido más que el timo de la estampita o el del tocomocho.

Les digo esto, porque después de todo lo que se ha dicho, escrito y hecho, al final ha tenido que venir el de siempre para de nuevo hacer lo de siempre. Al final, ha tenido que salir el de siempre, currárselo donde siempre y conseguir los resultados que siempre logra.

Sí, queridos amigos y amigas. Al final, después de todo el ruido posible y de otra de esas demostraciones evidentes, relativas a que en Melilla somos de mucho decir y poco hacer, el de siempre, que no es otro que Juan José Imbroda, se ha remangado como le gusta a él remangarse, ha puesto pie en pared, ha cogido al ministro de Educación por donde había que cogerlo y se ha traído para Melilla otro Colegio de Infantil y Primaria más.

Ya sé que esto no gusta en exceso que se diga. Y que mucho menos les gusta a los que corren desesperadamente tras el éxito, que se les recuerde. Pero miren, realidad al final sólo hay una y esa una nos dice que en sólo tres años y medio, Juan José Imbroda ha logrado que en Melilla se esté construyendo un Instituto de Enseñanza Secundaria, se esté ya urbanizando el terreno para construir un Colegio de Infantil y Primaria, y que para mediados del año próximo, se empiece a construir otro colegio más de Infantil y Primaria.

Esto no me lo invento yo. Esto está reflejado en los actuales Presupuestos Generales del Estado y estará reflejado, con más cifras, lo que equivale a más dinero, en los Presupuestos Generales del Estado correspondientes al año 2017.

Sí, queridos amigos y amigas. Después de toneladas de humo y miles de decibelios de ruido, Juan José Imbroda cogió ayer su maletín, se fue a Madrid, se sentó con el que manda de verdad en materia de Educación en Melilla, que no es otro que el ministro, le puso los puntos sobre las íes, y se trajo para Melilla, metafóricamente hablando, otro colegio de Infantil y Primaria.

¿Alguien me lo puede negar? ¿Alguien le puede quitar a Imbroda el éxito de lograr más de 3.000 plazas escolares, entre Infantil, Primaria y Secundaria para Melilla en un plazo estimado de unos tres años y medio? Quien pueda, que lo haga. Le invito desde aquí a que me contradiga y me demuestre que algo de lo que les acabo de contar no es cierto.

Miren, muchas veces uno habla con la gente y parte de esa gente se pregunta, unos más contentos y otros más enfadados, por qué cada vez que hay unas elecciones en Melilla, sean éstas del ámbito que sean, si se presenta Imbroda las ganas. Y no es que las gane por un ajustado resultado, es que las gana arrasando.

Y uno, que algo entiende de esto de la política, no mucho, porque de política nunca se llega a entender del todo bien, pues como puede les explica que al final los ciudadanos, los votantes, no son tan tontos como los políticos creen. Los ciudadanos votan hechos y no palabras. ¿Y qué quieren que les diga? ¿Hay alguien en la Melilla, digamos de los últimos 20 años, que haya hecho más cosas por esta ciudad que Juan José Imbroda?

Pues miren, seamos sinceros y dejemos los filias, las fobias y los apasionamientos políticos a un lado. No. En la Melilla de los últimos 20 años, no ha habido nadie capaz de hacer tanto y tantas cosas por esta ciudad como Juan José Imbroda. Los datos están ahí y se pueden comprobar y contrastar cuando se quiera.

¿Qué se habrá equivocado? Sin duda. No me cabe la menor duda de ello. Aunque algunos no lo crean, Imbroda también es humano y se puede equivocar como el común de los mortales que es. Pero su empeño, su constancia, su dedicación y su compromiso con Melilla y con los ciudadanos melillenses, está ahí y el ejemplo de lo sucedido ayer en Madrid habla por si solo.

Ayer, Juan José Imbroda cerró las puertas del debate de las altas ratios en Melilla. Trazó una hoja de ruta a corto y medio plazo, que pondrá a disposición de la Dirección Provincial del Ministerio de Educación en Melilla, nada más y nada menos que más de 3.000 plazas escolares para Infantil, Primaria y Secundaria.

Supo, porque es muy listo, adelantarse a las críticas de esos que como les digo corren desesperadamente tras el éxito, y planteó la instalación de aulas prefabricadas para reducir las ratios a corto plazo. Además, porque esto no se lo van a decir estos de las ambiciones políticas, propició la creación de unas cuantas decenas de puestos de trabajo.

Sí, trabajo que es otra de las cosas que más se necesitan en Melilla, es lo que Imbroda se ha traído de Madrid en su maletín. Porque esas aulas prefabricadas contarán con más profesores, con más personal administrativo, con más cuidadores, con más empleados de limpieza, y todo lo que ello conlleva.

¿Y cuándo todas esas personas que sean contratadas para trabajar en esas aulas prefabricadas piensen en la soledad de sus casas la suerte que han tenido¿ ¿El sentimiento de agradecimiento hacia dónde mirará? ¿Hacia los que corren tras el éxito o hacia quien ha logrado ese éxito? No sé ustedes, pero al menos yo, lo tengo muy claro.

Lo que ocurrió en la tarde de ayer en Madrid, es una demostración más de que cuando se quiere se puede. Basta saber dónde hay que tocar, qué puerta abrir y a quien pedir las cosas. Justo lo contrario de lo que hacen esos que tanto saben de números, que constan, casi todos ellos,  en más de una nómina y que son casi energúmenos teniendo una posición sólida.

Yo de verdad que lo siento mucho. Siento que a algunos les gustaría mucho de eso de seguir pudiendo no ir mañana a trabajar y no tener que pedirle a nadie excusas, para jugar al juego que mejor juegan y que más les gusta.

Lo siento, de verdad, siento que Juan José Imbroda con una gestión eficaz y brillante les haya desmotando de manera tan clara y evidente el chiringuito.

Aunque como reflexión final, yo me pregunto, a todos estos, ¿no les gustaría acaso vencer la tentación sucumbiendo de lleno en los brazos del propio Imbroda?



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