De festividades y centros de culto

13/10/2016

Bueno, pues parece claro que por fin ha llegado el otoño. No sé si lo habrá hecho para quedarse ya, o para asomarse, pero desde luego lo ha hecho como hay que hacerlo. Con todos sus compañeros de viaje: la lluvia, el viento y la tormenta, que es como deben llegar las cosas, diciendo aquello que de aquí estoy yo.

Ya saben todos ustedes, que el otoño es tiempo de tormentas, de rayos y de truenos. Hasta de gota fría a modo de inundaciones, que espero este año no se produzcan. Todos esos fenómenos meteorológicos los hemos tenido en Melilla en algún que otro otoño. Tal es así, que en ocasiones, esos fenómenos meteorológicos se han trasladado a nuestra vida política y en otoño, en más de un otoño, hemos tenemos tormentas políticas, truenos políticos y hasta rayos judiciales.

Puestos a hablar de tormentas de otoño, me refiero a las políticas, se avecinda una de largo y ruidoso recorrido. Una tormenta que astutamente en Coalición por Melilla se han apresurado en azuzar con los primeros días del otoño y que tendrá un largo recorrido.

Me refiero a la de declarar el Eid Al Fitr o como se diría en amazight, Rguid Amizzian, que no es otra cosa que la fiesta del fin del Ramadán, como un día festivo local, enmarcado dentro del calendario de festividades de la Ciudad Autónoma de Melilla. Digo que tendrá un largo recorrido porque al final, pasará el tiempo que tenga que pasar y ese día será festivo en Melilla.

Miren, ante esta petición de Coalición por Melilla podemos adoptar dos posturas: la del intransigente o la de la realidad de esta ciudad que es la que es, aunque en ocasiones no neguemos y metámonos todos, a aceptar.

Ante esa petición de Coalición por Melilla podemos hacer dos cosas: sacar metafóricamente la espada de Santiago Matamoros y aferrarnos a una historia de Melilla que en aspectos tan esenciales como su población, ya no es la misma.  O por el contrario, aceptar la realidad del 50% de la población melillense y de más del 70% del tejido empresarial y comercial de esta misma ciudad, y reconocer que ese día es festivo. No en el calendario laboral, pero sí en la ciudad que es donde de verdad se conmemoran y celebran las festividades de los ciudadanos melillenses.

Esta es la disyuntiva que se nos presenta a todos, a todos los ciudadanos melillenses, empezando por nuestros gobernantes, pasando por los empresarios y comerciantes y acabando por los sindicatos, que desde luego, algo tendrán que decir también acerca de esta petición de Coalición por Melilla.

Aceptar la realidad de las cosas, del natural desarrollo de la Melilla del siglo XXI, o por el contrario, quedarnos estancados en esa Melilla del siglo XX que se fue para no volver jamás.

¿Qué queremos abrir un debate numantino, duro y complicado que sólo servirá para hacer víctimas a quienes se desenvuelven como peces en el agua con ese mismo victimismo?  Por supuesto que podemos hacerlo Es más, creo que algunos erróneamente se equivocarán propiciándolo.

¿Qué queremos aceptar la realidad de los hechos y empezar a buscar fórmulas que posibiliten esa declaración festiva que más tarde o más temprano lo será? Creo que sería la postura más inteligente. Buscar un consenso entre todas las partes implicadas que no perjudique a nadie y que beneficie al conjunto de la sociedad melillense y no a una parte, por muy grande que sea, de nuestra sociedad.

Cierto es que para declarar festivo el final del Ramadán, habrá que quitar un festivo de nuestro calendario laboral. El Gobierno de España permite un determinado número de días festivos al año y en Melilla no vamos a tener más que en el resto de España y efectivamente, por ahí pueden llegar los agravios, las ofensas, los enfados, las protestas o lo que sea. Por eso hablaba antes de la importancia de encontrar un consenso que no dañe o perjudique a nadie y que pueda beneficiar, si acaso se le puede llamar así, a otra parte importante de la sociedad melillense.

Lo que está claro y lo reitero, es que al final, más tarde o más temprano, el Aid El Fitr será declarado festivo. Así que tengamos la suficiente amplitud de miras como para entender que todo el lío o el follón que se puede crear ahora, no servirá de nada cuando ese día, que lo será, sea declarado festivo. Aferrarse a la sinrazón en hechos tan evidentes como este, no servirá para otra cosa que no sea crear una innecesaria crispación y conflictividad social, que de nada nos servirá al conjunto de los ciudadanos melillenses.

Y ya que hablamos de tormentas de otoño, otra que no sé si es que está en la calle o se está desarrollando en el interior de un vaso de agua. Me refiero a las críticas constantes e incesantes de Ciudadanos acerca de la gestión y la labor del Instituto de las Culturas o no sé si decir mejor, acerca de todo aquello que tenga que ver con Paz Velázquez.

Antes de entrar en el fondo del asunto, quisiera explicarles muy someramente lo que está pasando entre Ciudadanos y la vicepresideta Velázquez, porque como todo en la vida, tiene su explicación. Por cierto, una explicación que ya les anticipo que no les gustará nada a los señores de Ciudadanos, pero que es la verdadera y única explicación que hay.

Ciudadanos, o mejor dicho, su líder en Melilla, el señor De Castro, no admite que Populares en Libertad le haya desmontado su estrategia política y su chiringuito mediático. Sí, queridos amigos y amigas, su estrategia política y su chiringuito mediático. Lo que quería el señor De Castro era pasarse cuatro años no sé si advirtiendo, insinuando, o incluso amagando con lo que sea, con tal de ser él quien diese o quitase los votos que necesitaba al Partido Popular para gobernar en la Ciudad Autónoma de Melilla.

De Castro tuvo un sueño, no como el de Kennedy que era saber qué podían hacer los ciudadanos por su país. El sueño de De Castro era impedir la gobernabilidad de la Ciudad Autónoma de Melilla, marcando él con sus dos escaños desde la oposición, aquello que se podría hacer y aquello que  no se podría hacer. Por eso se autonombró portavoz de los partidos de la oposición en esa negociación imposible que mantuvieron todos para conformar un Gobierno alternativo al del PP, que se sabía que no iría a ninguna parte, porque ninguno de ellos, y cuando digo ninguno, digo bien, quería gobernar con Coalición por Melilla.

¿Por qué? Esa es una pregunta que sigue en el aire y que ni Gloria Rojas ni Eduardo de Castro se atreven a responder. Por algo será.

Y este es el problema de De Castro y de Ciudadanos con Paz Velázquez. Que les desmontó su chiringuito pactando con el Partido Popular y dotando a Melilla de esa estabilidad necesaria para seguir teniendo un Gobierno fuere y sólido.

Esto no se lo perdona De Castro a Velázquez, ni Ciudadanos a lo que queda de Populares en Libertad. Pasar de ser la llave de la gobernabilidad, que es a lo que se dedica Ciudadanos en toda España, por cierto cada vez con menos apoyos en las urnas, a ser el último partido de la oposición, ha sido un golpe durísimo para este partido que según los sondeos que circulan por la ciudad, saldrá de la Asamblea de Melilla una vez que pase este mandato.

Tan duro, que no saben qué hacer ya con tal de hacerle pagar semejante afrenta a Paz Velázquez, a lo poco que queda de Populares en Libertad y a las áreas de gobernabilidad en la que tiene responsabilidades la señora Velázquez. Y les ha dado por el Instituto de las Culturas. Vamos que si les ha dado, yo diría que hasta tienen fijación con ese organismo autónomo, del que ya le digo desde aquí al señor Escobar, el otro diputado local de Ciudadanos, que la presidenta es Paz Velázquez y que no hay ningún otro presidente por encima suya.

Desde el minuto 1 del mandato asamblario, De Castro y los diputados de Ciudadanos, han basado su estrategia de oposición en buscar lo que no hay en el Instituto de las Culturas. Hasta han ido a la Fiscalía creyéndose que lograrían algo, pero ya ven que no. Que de donde no hay no se puede sacar. Aún así, siguen ahí, a lo suyo, metidos en cuerpo y alma en la búsqueda de cualquier irregularidad en ese Instituto de las Culturas, sin importarles nada lo demás.

Y en esa titánica lucha, creen que han encontrado un filón. Un censo acerca de los centros de culto que hay en la ciudad y que efectivamente, se encargó por parte del Instituto de las Culturas en mayo de 2015. Sí, queridos amigos y amigas, mayo de 2015. Y yo me pregunto al respecto, ¿era en esa fecha Paz Velázquez la presidenta del Instituto de las Culturas? Pues no. No lo era. Ni la gerente que hay hoy en ese organismo era la responsable.

Entonces, ¿qué tiene que ver la señora Velázquez con esto? Pero voy un paso más, ¿a qué viene criticar ahora un informe encargado por alguien que no se puede defender? No sé, no lo veo yo ni muy ético, ni muy moral remover aquello que está pasado y que ya no se puede solucionar.

Y oiga, que estoy totalmente de acuerdo en que ese informe o ese censo, como se quiera llamar, además de ser infumable, en absoluto recoge la esencia de ese contrato que se adjudicó a una empresa de servicios, que a su vez fue la que contrató a la trabajadora que lo realizó.

Porque si alguien me dice que a mi que eso es un censo de lugares de culto de Melilla, yo sin pasarme tres meses cobrando para realizarlo, les digo ahora de memoria todos los centros de culto que hay en Melilla de las diferentes confesiones religiosas. Se lo digo ahora a todos ustedes, sin cobrar un céntimo, de memoria y sin pasarme tres meses cobrando unos cuantos miles de euros.

En fin, que no tengo tiempo para más y de momento lo dejo aquí, pero miren, no sé por qué, pero me da que en este tema Ciudadanos va a conseguir su rascar bola. No en lo que se refiere a perseguir a Paz Velázquez, pero sí creo que en la validez de ese censo o de ese trabajo.

 

 

 

 

 


QUIÉNES SOMOS

En Popular Tv Melilla nos esforzamos cada día por haceros llegar una televisión de calidad. Si tienes alguna pregunta o sugerencia, háznoslo saber. Estaremos encantados de atenderte

CONTACTA CON NOSOTROS

LLÁMANOS



SUCRÍBETE EN NUESTRA WEB

Si deseas recibir automáticamente en tu correo electrónio nuestras noticias y programas, suscríbete. Deja tu correo electrónico y te llegarán todas las noticias de manera inmediata.